El sentido de la vida y su traducción en la acción

Oct 09

Muchas gracias amigos por invitarme a reflexionar junto a ustedes. Si bien soy parte de la corriente espiritual de Silo y del Humanismo Universalista, no soy una voz oficial y no sé si alguien lo sea.
Mi preocupación es por la violencia y el sufrimiento y cómo podemos avanzar hacia la reconciliación y al encuentro de la humanidad; cómo avanzar hacia una cultura universal que sea la base para la ampliación de la libertad de la persona y de los pueblos. Por eso me llamó la atención la invitación a esta “ecofonda”. Un espacio como este de encuentro, de intercambio, de reflexión y de acción para superar la violencia, la opresión y la discriminación, es una aspiración muy querida.

Para nosotros, la raíz de la violencia y del sufrimiento está en la falta de sentido en la vida; nuestros temas se refieren a cómo se accede a la experiencia de sentido y cómo se lo expresa para construir comunidades y sociedades libertarias.

El sentido no es algo que se obtenga desde la percepción externa, sino que es una vivencia proveniente desde la interioridad. Es posible esta experiencia al profundizar la mirada interna. La mirada se internaliza ubicándose más atrás de los ojos, separándose del yo habitual, desprendiéndose poco a poco de las preocupaciones cotidianas, de las ansiedades, del aferramiento a lo que creo que es mi identidad; y cuando accedemos a ella nos inspiramos. Pero, las comprensiones de la inspiración no siempre se expresan con bondad; muchas veces se expresa con un fanatismo en el que creemos poseer una verdad absoluta que debemos imponer a los demás.

Nuestra preocupación no ha sido sólo acceder a la experiencia trascendente en la profundidad del ser, sino, traducirla en acciones que amplíen la libertad de la sociedad, al abrirla a la expresión de la diversidad. El intento es expresar el sentido en la multiplicidad y no en una particularidad que trate de imponerse y uniformar.

Por esta razón para converger al tiempo que impulsamos la multiplicidad de modos de vida, nos hemos propuesto algunas pautas para ajustar nuestra conducta, que son las pautas del humanismo universalista y de la no-violencia activa. Para nosotros la violencia es un indicador de error, un indicador de alejamiento del sentido de la vida. En otras palabras la violencia sumerge al ser humano en el sinsentido.

La no-violencia desde nuestro punto de vista, no es por lo tanto una táctica de acción, no se trata de ser no-violento cuando estoy en una situación de debilidad. Sino de un estilo de vida que nos reúne con otros, para denunciar la violencia social, para no cooperar con ella y crear nuevas formas de relación e intercambio, y para trabajar por la autotransformación, buscando la reconciliación y la paz interna.

La violencia está arraigada en la conciencia y en la sociedad; para superarla se requiere un nuevo tipo de organización y un nuevo tipo de ser humano. Un nuevo tipo de sociedad y un ser humano más evolucionado, no es algo que podamos obtener mecánicamente; se trata más bien de una construcción que parte por uno mismo e involucra al medio inmediato. Un cambio de esta envergadura no es algo que se pueda imponer; primeramente tiene que arraigar en mi existencia y en la de mi medio más cercano y a partir de allí crecer.

Entonces; tratamos de acceder a una experiencia espiritual que nos inspire y nos de sentido en la vida. Tratamos a través de nuestras acciones y conductas que esa experiencia crezca en nosotros y en nuestro alrededor. Tratamos de expresar esa experiencia espiritual en acciones transformadoras de las estructuras violentas de la sociedad. Tratamos de ser coherentes y llevar un estilo de vida y una metodología de acción basada en la no-violencia activa y creativa.

Un espacio como este, en que nos reunimos gente diversa que sufrimos la violencia de la sociedad y nos comprometemos con los derechos de los oprimidos y los discriminados, es un espacio precioso, de alto valor moral y su misma existencia es una esperanza. No se como puedo aportar, salvo comentarles lo que hacemos y poner a disposición los procedimientos espirituales y psicológicos que estudio y que practico, para ayudar a la reconciliación, al encuentro y a la acción coherente.

Decía que para nosotros la no-violencia, más que una táctica es un estilo de vida. Nos parece que el sistema, la organización social actual está basada en la violencia; los ejércitos, los estados, las formas económicas, educativas, las tradiciones, tienen el síndrome de la violencia. Esto se debe a que venimos de un proceso histórico en que vamos dando pasos evolutivos. Nos vamos superando, pero quedan todavía en nuestros códigos culturales la validación de una violencia que ya no puede coexistir con el ser humano actual. El nivel tecnológico alcanzado está facilitando la aparición de una conciencia planetaria y universalista, pero también una capacidad de destrucción y depredación ecológica que pone en peligro a la humanidad.

Desde el punto de vista ético, combatir un sistema violento desde la violencia es una incoherencia y te convierte en aquello que tratas de cambiar. Desde un punto de vista práctico, ha quedado claro que las revoluciones que utilizan la violencia no han transformado el sistema en su raíz y contrariamente lo han fortalecido. El sistema es la violencia, así que cambiarlo con esa metodología es apagar el fuego con bencina.

Nosotros convivimos con quienes creen que la no-violencia es sólo una táctica, pero aspiramos a que esa actitud progrese hasta convertirse en un estilo de vida común para la construcción del futuro.
Repetir que la humanidad requiere el desarme nuclear mundial, el retiro de las tropas invasoras de los territorios ocupados, el desarme progresivo y proporcional entre los países limítrofes, la firma de tratados de paz permanentes que resuelvan todos los conflictos históricos pendientes, no es una tarea inútil; por el contrario es enrostrarles a los poderes actuales que no han sido capaces de hacer lo mínimo, y por ello es que prescindiremos de sus servicios para la construcción de la nueva sociedad.

Sintetizando diría que el intento de muchos humanistas hoy es, acceder a una experiencia espiritual que nos muestre lo esencial y trascendente del ser humano, modificar nuestra conducta hacia un estilo de vida no-violento, y transformar la sociedad, partiendo de nosotros mismos y junto a quienes están más cercanos. Además de coordinarnos con otros que están en búsquedas similares para fortalecernos y animarnos.

Muchas gracias , Dario

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