La mirada interna y el proyecto humano

Aug 25

Presentación de La Unidad en la Acción en Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

140819 Univ Humanismo Cristiano

Sintesis de la presentacion
http://youtu.be/Mb3Ng4u_tCc

Charla completa: La mirada interna y el proyecto humano
http://youtu.be/byPsYvBO3YI

Queridos amigos presentes,

Tengo que dar las gracias al doctor Luis Weinsten, así como a mis amigos del humanismo y del mensaje de Silo, la socióloga Mónica Toro, la psicóloga Eva Rivas, y el diseñador gráfico y estudiante de psicología Juan Alejandro Rojas. Gracias por impulsar y acompañar estos diálogos sobre el sentido de la vida y la acción.

El libro “La unidad en la acción” es el pretexto para encontrarnos hoy aquí y poner sobre la mesa temas fundamentales. Tal vez al intercambiar sobre lo esencial, se aproxime aquello que es común a cada opinión y que los parlamentos individuales no alcanzan a expresar.

El libro trata de tres cuestiones. La primera sobre las dificultades que uno tiene para reconocer el verdadero sentido de la vida; la segunda sobre cuál es la acción que hace crecer la experiencia de sentido, y trata por último, del proyecto de una nueva cultura humana y universal para superar el sufrimiento y la violencia.

Cualquiera que se pregunte por el sentido de su vida, sabe que la respuesta no es trivial. Demora un tiempo incluso ubicarse ante ella; qué estoy preguntando exactamente. Por ejemplo ¿cuál de las actividades que he realizado hoy, corresponde a lo fundamental de la vida? Recorro mentalmente el día desde el primer café de la mañana, hasta llegar a la situación de esta charla, tratando de discernir qué de lo hecho tuvo sentido; las razones de las cosas que hice, van depositando en mi interior una incógnita; una duda que al aceptarla, al reconocerla con sinceridad, permite sin embargo, entrar en uno mismo.

Entrar en uno mismo, es entrar en zonas de la mente, donde las interrogantes no encuentran una solución; zonas en que muchas respuestas se agolpan y ninguna calza plenamente. Si me dejo inundar por la sensación de no-saber, un sentimiento de aceptación reemplazará el forzamiento que provoca fijar una respuesta. Conocerse a sí mismo, requiere soltar las amarras e internarse mar adentro más allá del horizonte, en busca de aquello que esta impulsando mi aventura.

En una rápida hojeada a mi existencia, noto que el sentido está confundido con mis afanes. En el día a día, no experimento el sinsentido porque mi conciencia está muy preocupada de un montón de cosas, que sólo al reflexionar sobre ellas, nos damos cuenta que no hacen a lo esencial. Ese montón de afanes, deseos y preocupaciones son llamadas por la corriente psicológica que represento, como ilusiones. Se trata de motivos secundarios de vida pero que adquieren un falso valor de fundamento, proveyendo la ilusión de sentido. En esta confusión entre el sentido profundo de la existencia y las ilusiones que me orientan cotidianamente, se encuentra la raíz del sufrimiento y la violencia. Cuando las circunstancias hacen que estos ensueños se frustren, la conciencia se des-ilusiona y nos sentimos perdidos, sin-sentido y sufrimos. Dada la aceleración del mundo actual, las motivaciones intrascendentes que impulsan mi vida fracasan cada vez con mayor frecuencia, cayendo en estados como la depresión, el pánico, la culpa y el resentimiento. Todos ellos son consecuencias de la dificultad de la conciencia para tomar contacto consigo misma, con aquello que la impulsa, con su sentido. Esta confusión entre sentido e ilusión va desintegrando el psiquismo; para reconciliarlo se requiere comprender que el fracaso de los sentidos ilusorios de la vida, es la oportunidad para tomar contacto con un sentido existencial profundo.

Para poder distinguir entre lo primario y central de la vida, respecto de lo secundario y provisorio, necesitamos una experiencia que nos muestre el sentido en el interior de uno mismo; necesitamos sentir la presencia del sí mismo en nosotros. Podemos tomar contacto con algo que habita en el interior de cada uno, que no tiene apuro ninguno, la mirada se despega de los ojos y se corre hacia atrás y observa desde la tranquilidad. Observa el ruido de la mente y las exigencias, pero no experimenta esa presión, ni inquietud. Si en este momento ustedes toman conciencia de ustedes mismos, que están sentados, escuchando, notarán sus pensamientos que cruzan sin parar, observen, experimentan el espacio entre ustedes y yo, la distancia entre ustedes y el vecino de asiento. Advierto que mi yo está identificado con el cuerpo, está pegado a la piel. Sin embargo, alguien está reconociendo a ese yo pegado a la piel; apercibo una mirada interna más atrás de los ojos. Una mirada interna me observa, la siento a cierta distancia de mi yo, reconoce sensaciones y operaciones mentales al mismo tiempo que los estímulos de fuera del cuerpo; experimento una calma interna, un centro desde donde observa la mirada, levemente desplazada del yo cotidiano.

Esta internalización de la mirada pudiera aproximarnos a una zona de calma, alejada de toda prisa, de todo ruido, un lugar interior donde reposa el ser, el añorado hogar del sentido. Al despertar la mirada interna ésta reconocerá aquello que impulsa nuestras búsquedas; reconocerá la unidad que se adquiere cuando se siente, se piensa y se hace en la misma dirección; reconocerá también la desintegración que se produce cuando se actúa en contradicción.

La mirada interna es posible de profundizar y fortalecer mediante trabajos de meditación y movilización de la energía sicofísica; en los procedimientos enseñados por Silo son lo que denomina como las experiencias de la Fuerza.

Es gracias a la acción cotidiana que el sentido crece dentro de uno o se olvida. Las acciones que aumentan la unidad interior y despiertan la mirada del sentido, son aquellas que reconocen la humanidad de los demás, las que nos comunican con la dignidad humana del otro. Si mis acciones no tienen ese significado, podrán ayudarme a sobrevivir, pero no justificarán mi vida. El crecimiento de la unidad interior y su correlato exterior que es la humanización del medio inmediato que me rodea, son los pilares de un proyecto humano. Un proyecto de superación del sufrimiento y la violencia; un proyecto para ampliar la conciencia, al tiempo que simultáneamente, se construye una sociedad libertaria y no violenta, en que cada ser humano sobre la tierra pueda expresar su sentido.

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