La conciencia de la unidad

Dec 20

Sobre “La Unidad en la Acción”, Dario Ergas, 11/12/2015
Exposición por videoconferencia, Universidad Andina Simón Bolívar.

Hola amigas y amigos. Gracias por esta invitación y por los estudios que llevan adelante.

El texto de “La Unidad en la Acción”, trata sobre las posibilidades de un cambio esencial en el ser humano. Ahondando en las raíces de la violencia, estudia la posibilidad de la ampliación de la conciencia humana; desde el estado actual  hacia la consciencia de sí misma, de su sentido, de su finitud y también de su trascendencia.  Esta investigación nos condujo a peraltar la acción humana como la llave para tal transformación.  Se descubre que  la acción no sólo tiene  capacidad transformadora del mundo externo, sino que es ella, la acción, lo que permite  que la conciencia pueda cambiarse a sí misma. 

El interés del estudio es incitar a un cambio humano, no un cambio de conducta circunstancial,  sino la posibilidad de un cambio esencial. Un cambio de la envergadura que se requirió para salir del estado de homínida; ese mono bajito de quijada ancha que fue capaz de resistir el instinto de  huida y se quedó junto al fuego. El fuego que con sus llamas transforma la noche, con su calor la materia y al aprender a controlarlo, cambiamos nuestra estructura mental. Esos genios de más de un millón de años atrás hicieron algo con ellos mismos, se tuvieron que oponer al instinto de conservación, resistir el temor, resistir la huida, observar por miles de años sin resultados, sentir la intuición de la chispa interior que los empujaba al descubrimiento mas importante;  fue el inicio de lo que hoy es la humanidad.

De ese tipo de cambio trata este libro. Hemos llegado a un momento evolutivo en que necesitamos dejar atrás el sufrimiento y la violencia.  Un ser humano, más libre, comunicado con su esencia y con la de los otros,  que se proyecte hacia un nuevo mundo libertario, múltiple  y no violento.

La  conciencia cotidiana  en la que desarrollamos las actividades diarias, la vigilia común, es  una conciencia ilusionada que confunde los deseos, proyectos y expectativas con el sentido profundo y trascendente de la vida.  Este comportamiento de confundir  los ensueños y quereres,  con el sentido de la vida, está en la raíz del sufrimiento y la violencia. La conciencia habitual esta sugestionada por esos deseos y ensueños, y los persigue creyendo que son su Sentido.  La conciencia al forzar el logro de esos falsos sentidos, o sentidos  provisorios, queda atrapada en el resentimiento y la violencia.  El fracaso de la conciencia ilusionada la libera de la sugestión de los ensueños y la impulsa  a nuevas búsquedas.    La comprensión de los motivos ilusorios de mi acción, ayudan a aceptar el fracaso, a la reconciliación y a despertar una mirada interna.

En nuestro  mundo interno ocurren muchas cosas, todo tipo de pensamientos, sentimientos, sensaciones e imágenes.  La acción es lo que traslada los contenidos del mundo interno hacia el mundo exterior.  Adentro de la cabeza pasa de todo ya que gracias a las  imágenes, la conciencia  descarga tensiones y transfiere cargas psíquicas para integrar sus dificultades.   Algunos de los contenidos de conciencia, solo algunos, terminan expresándose en el mundo por medio de la acción. Esos contenidos que terminan expresándose en el mundo humano son muy relevantes. Son lo que recordaremos como “realidad”.   Es por medio de la acción en el mundo que el psiquismo integra sus contenidos de conciencia o se desintegra en la contradicción y la violencia.  Esto que digo esta fundamentado en libro cuando expongo  la Psicología de la Imagen del maestro Silo.

Así que dentro de la cabeza puedo tener imágenes monstruosas o celestiales, amores u odios, pero es lo que sale al mundo a través de la acción lo que cuenta.  La acción es la que graba en memoria los contenidos psíquicos con la carga de “realidad”.  Lo que diferencia una acción de otra es su aptitud para dar cohesión al siquismo. Hay acciones que nos desintegran internamente y son las llamadas acciones contradictorias. Hay otras en cambio que integran la conciencia y crean unidad; son las que llamamos acciones válidas;  son acciones valiosas que adquieren valor al integrar, al cohesionar al psiquismo y al crear unidad interna. Entonces la acción adquiere valor por su aptitud para  experimentar sentido y  unidad; o pierde valor si produce  desintegración psíquica. Esta teoría del valor de la acción, es novedosa y resuelve varias discusiones de las morales externas.

En este punto hay que detenerse a considerar lo que llamamos experiencia de Unidad. La contradicción es más fácil de reconocer;  produce violencia interna,   siento encierro, mis pensamientos dan vuelta en círculo cerrado, sin opciones, y  el futuro parece repetición del pasado; por lo general la acción contradictoria es acompañada de un sabor a traición a uno mismo. La experiencia de Unidad en cambio, no es simplemente un estado de no-contradicción, es mucho más que eso. Podemos reconocer este tipo de experiencias que englobamos como “experiencias de Unidad”, a la experiencia de comunicación, de comprensión mutua,  a las experiencias del amor, a la conmoción interna, la comunión con otro, o con la naturaleza o con el todo. También la experiencia de plenitud, de alegría, de futuro abierto y de sentido. Estas experiencias son las que cohesionan e integran el psiquismo; son las que queremos repetir y además generan la intuición de un  sentido profundo  y trascendente. Todos podemos reconocer este tipo de experiencia. Lo que es difícil es saber cómo se producen  y cómo se hacen crecer. Pero son estas experiencias las que nos permiten suponer que es posible  orientar la vida  hacia el cambio esencial del ser humano.

Al liberarse de las contradicciones y al ganar en unidad interna ,  en la conciencia se despierta una nueva mirada sobre sí misma que llamamos la Mirada Interna. Tal vez es posible despertarla en este mismo momento, tomando conciencia de que estoy aquí, que existo, que los demás también existen, y algo dentro mío está observando. La mirada interna se separa del yo habitual y toma contacto con algo calmo dentro de sí. El yo habitual ahora es observado por una mirada interior que se experimenta a sí misma; este estado puede progresar hasta que la conciencia adquiere un nuevo centro interno. Esta amplificación de la conciencia, esta “toma de conciencia” de la unidad,  nos alienta para avanzar en el cambio esencial del ser humano.  Esta suerte de conciencia de la Unidad,  nos permite advertir que somos algo mas que el yo con el que nos identificamos todos los días. Esa experiencia de ser algo más que el yo, incluso que  el yo puede ser  solo una compañía provisoria de ese “algo más”, modifica nuestras creencias sobre la muerte y el sentido de la vida.

Las experiencias de unidad son muy importantes, quizás  lo mas importante y, puede cada uno rastrearlas a lo largo de la vida. Pero no bastan  ellas por si solas para producir el cambio esencial. No necesariamente progresan hacia la amplificación de la conciencia o Conciencia de la Unidad como la estamos llamando.  Estas experiencias y sus significados tienen que ser traslados al mundo humano para que efectivamente transformen la conciencia y el mundo. Si se quedan en el mundo interno, irán perdiendo carga, hasta ser olvidadas o degradas como si las hubiéramos soñado.

Las acciones que crean unidad interna, son intencionales, y están destinadas al reconocimiento de lo humano y al crecimiento de lo humano en la sociedad. No basta decir que el otro junto a mí tiene derechos;  es la acción que trata al otro en su dignidad, lo que hace crecer la humanidad y la unidad.   Son las acciones  que reconocen y dignifican al otro en tanto otro, ser humano, poseedor de libertad, dueño de sí y para sí.   La violencia niega la libertad del otro, y sólo puedo ejercer violencia  desconectando al otro como ser humano y alejándome de mi propia interioridad,  desconectándome de  mi mismo.

La violencia tiene justificaciones, pero su consecuencia independientemente de la justicia de su aplicación, además de la deshumanización del otro, será insensibilizarme de la interioridad, en que reposa el ser y el sentido trascendente. Por supuesto que puedo oponer la violencia a la violencia,  pero eso no transformará radicalmente ni a la sociedad, ni a mi mismo ni a nadie. Sólo porque fortalecemos la posibilidad de un nuevo mundo y de un nuevo ser humano es que exploramos la lucha no-violenta para transformar las condiciones de violencia y deshumanización.  Es porque intuimos la grandeza humana, que buscamos acceder a experiencias de Unidad y a un nuevo modo de acción sin violencia y humanizador.  El reconocimiento de lo humano, no solo es pensamiento y no solo es sentimiento,  se realiza a través de la acción, y esa acción humanizadora, me humaniza.

Creo que existe la Fuerza interior y la inteligencia para elevar la conciencia, para profundizar la mirada hacia un sentido trascendente y hacia un proyecto de humanización del mundo.

Si hay tiempo podríamos hacer alguna experiencia que nos acerque a la Fuerza interior y al Sentido de nuestras vidas. Quizás no es difícil puesto que está en ustedes mismos, lo llevan puesto; o quizás es al revés y nosotros somos la piel del Sentido. Veamos, vamos a despegar la mirada interna del yo habitual, y vamos a dejar que se pose en el centro del corazón. Cierren los ojos, y quizás allí mismo nos pueden guiar la experiencia de Fuerza del Mensaje de Silo.

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