Desde la Crisis Existencial al Descubrimiento de lo Humano

Nov 04

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Introducción

Cuando estamos en una crisis existencial nos sentimos incómodos, pasamos por angustia y sufrimiento. Sentimos que estamos perdidos, que fallamos en todo lo que hacemos y que nada en nuestra vida depende de nosotros. Una crisis existencial es una crisis de sentido en nuestras vidas.

En esta actividad nos gustaría conversar y reflexionar en conjunto sobre cómo vivimos nuestras crisis existenciales, y como en ocasiones las negamos .

Luego nos gustaría reflexionar qué podemos hacer para sentir que nuestras vidas sí van teniendo sentido.

Lo que hablaremos nosotros es sólo para dar una partida a esta actividad. La idea es que se cuestione, que nos preguntemos todo, que aprendamos juntos. Que sea una conversación en conjunto y también un momento de reflexión dentro de cada uno de nosotros.

La Crisis Existencial

¿Qué sentimos y qué hacemos cuando nos encontramos en una crisis existencial?

Siento una crisis existencial en mi vida cuando me falta una justificación y mi vida parece transcurrir sin algo que le de un verdadero valor. Siento que estoy perdido y que fallo en todo lo que hago y que nada de lo que puedo hacer depende verdaderamente de mí. Me siento sin un sustento, sin algo sobre lo que pueda construir mi vida. Estoy pasando por una crisis de falta de sentido en mi vida. Me angustio.

Esta angustia que nace de una crisis de sentido la llamamos angustia existencial.

¿La angustia existencial aparece de pronto o siempre está dentro de mí? ¿Qué sucede cuando está dentro de mí y la niego?

Si vivo mi quehacer diario como si no tuviera una angustia existencial en mi interior, es decir, negando lo que me pasa, comienzo poco a poco a sentirme ajeno, ciego a mi mismo. Entro en un estado de depresión y falta de sentido. Mi angustia sigue existiendo, pero no la noto, la oculto de mi mente. Esta forma de vivir bajo un estado de negación de mi angustia existencial la llamamos vivir en un estado de sinsentido.

El Sinstentido

El sinsentido es alejarnos de nuestra angustia existencial, es dejar de preguntarnos quienes somos y qué queremos hacer con nuestras vidas. Caemos en el sinsentido no por hacernos estas preguntas, sino justamente por no hacerlas.

El estado de sinsentido se expresa como un adormecimiento de mi interioridad. Este adormecimiento se siente como una anestesia que me afecta mentalmente.

Este estado me aleja de mis sentimientos, de mis dolores, de mis motivaciónes, me aleja de lo que me mueve a hacer algo con mi vida, a actuar en el mundo. El adormecimiento me incomunica conmigo mismo y con los demás.

El sinsentido puede expresarse en mí como un estado de ensimismamiento en el cual me encierro en mi mismo, me siento ajeno y alejado del mundo que me rodea. Inversamente, el sinsentido puede llevarme a entrar en un estado de hiperactividad, en el cual tengo tanto que hacer, tanto que consumir, tantas urgencias que resolver, que no tengo tiempo para nada.

No nos gusta vivir en en el sinstentido, no nos hace sentir bien.
Entonces podemos preguntarnos: ¿Qué podemos hacer para salir de este estado?

Para salir de este estado, necesito primero reconocer que no sé como salir del sinsentido. Estoy perdido, y no sé que hacer. Caigo en cuenta que no le veo un sentido a mi vida. Esta caída en cuenta me va sacando de mi adormecimiento, de la anestesia mental que tengo.

Poco a poco comienzo a sentir la angustia existencial que siempre estuvo dentro de mí.

Puedo notar que esta angustia me hace sufrir. Esto puedo sentirlo en mi mente y cuerpo, los cuales ya no están adormecidos.

Este sufrimiento, este pasarlo mal, esta urgencia por salir de este estado, hace que surja dentro de mí una fuerza de búsqueda. Esta fuerza actúa como un impulso buscador de sentido que me hace salir de mí mismo y me lleva a buscar respuestas a mis preguntas existenciales. Me anima a pedir ayuda a otros, a comunicarme, a buscar la forma de salir del estado en el que me encuentro.

Este impulso no me da una respuesta clara a mi falta de sentido, pero sí me guiará a intentar caminos y respuestas a mis preguntas. El camino que seguiré en mi vida se irá construyendo mediante estos intentos, los cuales me harán avanzar y también me llevarán a fracasar, a caerme. En esos momentos de fracaso no tengo que olvidar el impulso buscador de sentido que llevo mi interior, él me ayudará a levantarme y seguir intentando.

Entonces, tal vez, la vida que construyo es el reflejo de este impulso buscador de sentido.

¿Reconozco algún momento en que haya pasado por una crisis de sentido?
¿Puedo recordar una fuerza o impulso que me ayudó a salir de esta crisis?

El Sentido

Al seguir este impulso y construir mi vida, puedo estar atento a ciertas experiencias de sentido, las cuales a veces podemos sentir como si fueran un viento que roza mi ser.

Una experiencia de sentido no es cualquier experiencia que tengo en mi vida, sino que es una experiencia que siento que es acompañada por una carga de realidad mucho mayor a la sensación de lo real que tenemos cotidianamente. Esta experiencia es tan sutil que mientras la vivimos, no nos damos cuenta de lo extraordinario que nos está sucediendo. Cuando la experiencia pasa y volvemos al modo ordinario, comprendemos por comparación que nos sucedió algo muy especial.

Revisando nuestras biografías, podemos encontrar experiencias que no han sido suficientemente reconocidas, pero que me llevaron a reorientar mi vida.

Muchas veces estas experiencias ocurren en situaciones límites: cuando nuestra vida ha corrido peligro, o hemos estado al borde de perder la cordura, o en accidentes en que se enlentece el tiempo, o en los momentos que han rodeado el amor, o en situaciones cercanas a la muerte de los seres queridos.

Puedo percibir que estas experiencias tienen relación con el sentido de mi vida.

A través de estas experiencias puedo tener una intuición de cuál es el sentido de mi vida, y luego poco a poco ir orientándome hacia él.

¿Cuáles han sido los momentos de mayor sentido que has tenido?
¿Cómo estos momentos han modificado tu vida?

Lo Humano y el Sentido

Este impulso buscador de sentido parece ser ser algo que nos define como humanos. Este impulso tal vez sea lo humano en mí.
Cuando desarrollo mi vida siguiendo este impulso, puedo sentir que crece lo humano en mí: siento que me estoy haciendo más humano, que me estoy humanizando.

Cuando interactúo contigo, puedo sentir tu impulso humano. Logro sentirte como un ser en el que habita algo maravilloso que es muy esencial, y que se abre paso para manifestarse en la acción cotidiana. Logro reconocer lo humano en ti.

En mi interior deseo que tú también puedas crecer con este impulso, que lo humano en ti crezca. Es lo que quiero para mi vida, y también para la tuya. Quiero humanizarme y también ayudarte en tu humanización.

Si no reconozco el impulso humano que te mueve, estoy viéndose como si fueras un objeto para mí. Estoy negando tu búsqueda de sentido, negando tus intentos e intenciones. Estoy negando lo humano en ti, te estoy deshumanizando

Descubrir lo humano es lograr ver la intención humana que está dentro de ti. Es humanizarme y también ayudar a que tú te humanices. Es ayudarnos a humanizar nuestras vidas.

Pensemos en la persona que tengo al lado o al frente. Llevemos su imagen a nuestro interior.

Ahora intentemos llevar esa persona más dentro de nosotros.

Experimento la sensación del otro.

Pidamos lo mejor para esa persona. Que esa persona pueda experimentar y expresar el sentido de su vida.

¿Qué siento al hacer esta experiencia?

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