Presentación La Mirada del Sentido

May 02

¿Y si hubiera sentido?  No algo que nos entretiene o que nos haga pasar el tiempo. Mas bien algo que cuando estamos en presencia de ello nos conmueva hasta las lágrimas y nos llene por completo.

¿Y si hubiera sentido? No algo que justifique nuestra acción sino que la impulse a plasmarlo en el mundo.

¿Y si hubiera sentido? Estaría  abriéndose paso en medio del caos, dando vida a la materia, conciencia a la vida, historia a la conciencia, modelando al mundo, buscándose a sí mismo.

¿Y si hubiera sentido? Sería más grande que la razón y ésta tendría dificultades para abarcarlo y reconocerlo.

 

Tarde  o temprano todos nos vemos enfrentados a las preguntas fundamentales  y tienen que ser respondidas por cada uno. No importa si en algún libro o en alguna filosofía esté expresada la respuesta, tendré que encontrarla  yo mismo aunque esté escrita con todas sus letras. Esa filosofía me puede acercar a la zona de mi mismo donde encontraré la respuesta, pero la respuesta estará en mí y no en ella. El libro que les presento es una búsqueda en que autor y lector se acompañan para acercarse a ciertas zonas de uno mismo en que esas respuestas podrían hacerse presente. Son dos libros en realidad, el del autor y el del lector que irá escribiendo el suyo propio.

 

 

Cuando nos hacemos las preguntas elementales,  quién soy y para dónde voy, a algunos nos pasa que no lo sabemos. No lo sabemos, una vergüenza;  dudé muchas veces de publicar esto. No lo sé, pero eso es “verdad”.

Cuando reconozco estar perdido toco una primera verdad, rozo con  algo verdadero aunque no sea de mi gusto, “el estar perdido”. En esta situación mis creencias, aquello en lo que creía a pie juntillas se desmorona y experimento el fracaso. El fracaso es una experiencia interna de desilusión, despierto de una ilusión. No se fracasa cuando algo sale mal, se fracasa cuando lo que considero como verdad “natural”, los acontecimientos me demuestran que las cosas no son como yo las creía.   Mi conciencia perdida puede desesperarse o puede fracasar y en ese vacío del fracaso, la pregunta por el sentido adquiere tal potencia, preguntamos con tal necesidad, que de alguna parte del insondable mundo interno llega una respuesta.

 

Esta experiencia del “estar perdido”,  no es simplemente una experiencia personal;  se da en una época en que los cambios en las sociedades se suceden aceleradamente, y lo que fue verdad indubitable, rápidamente se convierte en falsedad. Aunque la televisión no de cuenta de ello  y nos muestre cada hecho  aislado, como si fuera una anomalía dentro de un sistema lógico y natural, existencialmente estamos sintiendo que algo ya no funciona en nuestros esquemas mentales. Si esto es así, nuestras depresiones y  nuestros miedos  no son sólo un problema personal, sino reflejo de una época desilusionada, que fracasa  en su intento de alcanzar la felicidad humana.

 

Es en este difícil momento, que tal vez esté amaneciendo como sol matutino de montaña, una nueva generación, que heredando los últimos estertores de un mundo que muere, otea en el horizonte de un mar infinito la nueva tierra, la nueva sociedad, el ser humano del futuro.

 

En esta inestabilidad de un mundo que se va y de otro que está por llegar, es que podemos tomar contacto con lo más grande que habita en cada uno, aquello que nos da sentido y nos impele a realizarlo en el mundo concreto.   En alguna parte muy adentro esta la fuerza  que me comunica con guías profundos y con modelos internos que nos llaman y nos incitan para que los plasmemos en esta tierra. En alguna parte muy adentro vive la justicia y la bondad; y la humanidad no descansará hasta teñir con ellas el mundo entero.  En alguna parte muy adentro, en la calma que no tiene tiempo y no tiene espacio, el proyecto humano nos impulsa para que traslademos  el sentido guardado en la profundidad del alma, a este tiempo y a este  espacio.

 

Asumiendo que la razón no sería suficiente para abarcar una respuesta que es más grande que ella, partí afirmando que sí existía aquello que buscaba  y no conocía. Traté en un diálogo imaginario con el lector, de ir rodeando el tema, acercándome  por anillos concéntricos, dónde está, como se llega, qué hace tan difícil su acceso y por qué, y tal vez, tal vez, cuando estamos desprevenidos, en alguna coma o en cualquier punto aparte, somos encontrados por aquello que buscábamos.

 

 

Quiero decir que este libro lo hicimos entre mucha gente no sólo el primer capítulo que  escribimos juntos con Francisco Ruiz-Tagle o la revisión completa de Juan Chambeaux, están también muchos párrafos que son ecos de mi infancia, relatos de conversaciones con ustedes, mis amigas y mis amigos, la inspiración del mensaje de Silo, la portada del Rafa Edwards,  está presentación de Angela Aghemio, Marucha Galliani, Mónica Zumelzu, Paula Hunt, Pata Candell, Marcela, Claudia, nuestros jóvenes actores, que han hecho con tanto cariño, Arturo Infante y su equipo que se atrevió a editarnos, el apoyo de mis papás y mis hermanos, mi tío, la compañía de mis hijos y de Ana, Roby, Juan, son tantos,  ustedes que me acompañan   y otros mas que no están aquí pero cuyas acciones viven dentro de mi.  Que bueno es hacer algo entre todos,  muchas gracias.

Dario Ergas

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